¿Puede Europa competir en la carrera tecnológica global sin perder velocidad?
La soberanía tecnológica europea se ha convertido en una de las grandes prioridades de la Unión Europea. Sin embargo, más allá de la regulación o la financiación, cada vez más voces dentro del ecosistema coinciden en que el principal reto no es únicamente disponer de más recursos, sino ser capaces de actuar con mayor rapidez.
Una de esas voces es la de Alberto Onetti, presidente de Mind the Bridge, organización internacional especializada en innovación abierta y conexión entre startups y corporaciones. A través de una reciente reflexión, Onetti planteaba una metáfora provocadora: en un mundo lleno de depredadores, Europa no necesita dientes más afilados, sino piernas más rápidas.
La cuestión de fondo es evidente: ¿puede Europa competir con Estados Unidos y China si continúa avanzando a un ritmo más lento?
Dos problemas distintos, un mismo desafío
La Unión Europea está impulsando iniciativas como el futuro Fondo Europeo para Scaleups y el denominado Sovereign Technology Package.
Información sobre las estrategias europeas para startups y scaleups puede consultarse en la Comisión Europea.
Por otro lado, el trabajo de Alberto Onetti y de la organización Mind the Bridge puede seguirse en su web.
Ambas iniciativas responden a problemas aparentemente diferentes.
Por un lado, muchas empresas europeas encuentran dificultades para acceder a grandes rondas de financiación y terminan buscando capital fuera del continente.
Por otro, Europa continúa dependiendo en gran medida de infraestructuras tecnológicas estadounidenses en ámbitos como:
- cloud computing
- inteligencia artificial
- semiconductores
- procesamiento de datos
Sin embargo, detrás de ambos desafíos existe un elemento común: la velocidad.
Europa tiene talento. ¿Tiene suficiente capacidad de ejecución?
Europa cuenta con algunos de los mejores investigadores, ingenieros y emprendedores del mundo.
Como analizábamos en el artículo sobre ¿Puede Europa competir en la carrera tecnológica global? El reto de las scaleups europeas, el continente dispone de un ecosistema innovador mucho más sólido de lo que a menudo se percibe.
También ha demostrado capacidad para generar compañías líderes en sectores como:
- fintech
- climate tech
- software empresarial
- defensa tecnológica
- inteligencia artificial
El problema aparece cuando esas compañías necesitan escalar.
La velocidad como ventaja competitiva
Durante años, Europa ha construido su modelo sobre la cooperación, la regulación y la estabilidad.
Pero el entorno tecnológico actual es mucho más dinámico.
Estados Unidos y China están compitiendo con enormes volúmenes de inversión, velocidad de ejecución y estrategias cada vez más agresivas.
Como señalábamos en nuestro artículo sobre diplomacia tecnológica: las scaleups como activo geopolítico, las empresas tecnológicas ya no son únicamente compañías privadas.
Se han convertido en instrumentos de competitividad económica y soberanía estratégica.
Y en este nuevo escenario, la capacidad para reaccionar rápidamente puede ser tan importante como la propia innovación.
Más que financiación
El nuevo Fondo Europeo para Scaleups o las iniciativas para reforzar la autonomía tecnológica son pasos importantes.
Pero muchos actores del ecosistema consideran que no serán suficientes si no van acompañados de:
- mercados de capital más integrados
- procedimientos más ágiles
- mayor colaboración público-privada
- una visión estratégica común
- capacidad para ejecutar con rapidez
Como analizábamos en el artículo sobre el Régimen 28 y la oportunidad para España y Portugal, la competitividad europea dependerá tanto de las reglas como de la capacidad para ponerlas en práctica.
El papel del ecosistema
La construcción de campeones tecnológicos europeos requiere conectar talento, inversión y corporaciones.
En este contexto, encuentros como Al Andalus Innovation Venture desempeñan un papel relevante al acercar startups, scaleups, fondos de inversión y grandes compañías, contribuyendo a fortalecer el ecosistema del sur de Europa y a acelerar las conexiones necesarias para crecer.
Porque la innovación necesita capital, pero también necesita velocidad.
La gran pregunta para Europa
La reflexión de Alberto Onetti deja abiertas algunas cuestiones que probablemente marcarán la próxima década:
- ¿Será capaz Europa de acelerar sin renunciar a sus valores?
- ¿Bastarán los nuevos fondos para evitar que las scaleups busquen capital fuera del continente?
- ¿Conseguirá Europa reducir su dependencia tecnológica?
- ¿Podrá competir con Estados Unidos y China en inteligencia artificial y tecnologías críticas?
- ¿Está preparada para pasar de ser una gran fábrica de innovación a convertirse en una potencia tecnológica global?
- ¿Qué papel jugarán ecosistemas emergentes como España y Portugal en ese proceso?
Porque quizás el problema no sea si Europa debe cambiar.
La verdadera pregunta es cómo debe evolucionar para seguir compitiendo en un mundo que se mueve cada vez más deprisa.
