Spin-off biotecnológica: Ingredizymes lleva la nutrigenómica del laboratorio al mercado

Julia Escudero

La spin-off biotecnológica Ingredizymes es un ejemplo de cómo la investigación científica puede transformarse en soluciones reales con impacto en múltiples sectores. Nacida en el entorno de la Universitat Rovira i Virgili (URV), la compañía desarrolla ingredientes funcionales a partir de biotecnología limpia para aplicaciones en alimentación, cosmética y salud animal.

Tal y como recoge la información publicada por medios regionales, el proyecto surge tras más de una década de investigación en nutrigenómica, con el objetivo de convertir conocimiento científico en productos aplicables al mercado.

Este tipo de iniciativas reflejan una tendencia creciente dentro del ecosistema innovador: el salto de la universidad a la empresa.

De la investigación a la empresa

Ingredizymes se constituye como spin-off en 2025, aunque sus orígenes se remontan a proyectos de investigación iniciados años antes. El equipo fundador —formado por Begoña Muguerza, Miquel Mulero y Néstor Ibarz— combina conocimiento académico con visión empresarial.

Este modelo es cada vez más habitual en Europa, donde universidades y centros de investigación impulsan la creación de empresas basadas en tecnología propia.

Como analizábamos en el artículo sobre spin-offs universitarias, este tipo de compañías desempeña un papel clave en la transferencia de conocimiento y en el desarrollo de sectores como la biotecnología o la salud.

Biotecnología aplicada a múltiples sectores

El núcleo tecnológico de Ingredizymes se basa en la hidrólisis enzimática, un proceso que permite obtener compuestos bioactivos a partir de materias primas agroalimentarias, incluso de subproductos.

A partir de esta tecnología, la empresa desarrolla ingredientes en formato polvo con propiedades específicas, como:

  • efectos antioxidantes
  • propiedades antiaging
  • beneficios para la salud cardiovascular
  • aplicaciones calmantes o funcionales

Estos ingredientes pueden integrarse en productos de alimentación, cosmética o veterinaria, lo que amplía su potencial de mercado.

Además, el enfoque en biotecnología limpia y sostenibilidad responde a una demanda creciente de soluciones naturales y eficientes.

Personalización como ventaja competitiva

Uno de los elementos diferenciales de Ingredizymes es su capacidad para desarrollar soluciones a medida. En lugar de crear productos estándar, la compañía trabaja directamente con empresas para diseñar ingredientes adaptados a sus necesidades.

Este enfoque B2B permite posicionarse como socio estratégico de departamentos de I+D, aportando valor a través de innovación y conocimiento científico.

Como señalábamos en el artículo sobre startups B2B vs B2C, este tipo de modelos permite construir empresas más especializadas y con mayor capacidad de diferenciación.

Ciencia, patentes y mercado

El proyecto cuenta con varias patentes propias y colaboraciones con empresas que han llevado estos desarrollos al mercado. Esto refuerza su posicionamiento como compañía deep tech, donde la propiedad intelectual es un activo clave.

Además, Ingredizymes ya ha comenzado a generar ingresos y trabaja con clientes tanto nacionales como internacionales, incluyendo compañías con presencia global.

Este tipo de evolución refleja el potencial de las spin-offs biotecnológicas cuando logran combinar investigación, negocio y mercado.

Crecimiento y estrategia

A pesar de su reciente creación como empresa, Ingredizymes ha optado por un crecimiento progresivo, apoyado en ingresos propios y ayudas públicas, sin depender inicialmente de grandes rondas de inversión.

Este enfoque permite consolidar la base tecnológica y comercial antes de abordar fases de expansión.

Como explicábamos en el artículo sobre financiación para autónomos y empresas, no todas las compañías siguen el mismo camino de crecimiento, especialmente en sectores donde el desarrollo científico requiere tiempo.

El papel del ecosistema emprendedor

El desarrollo de Ingredizymes también ha estado ligado a su participación en programas de aceleración y eventos del ecosistema, que han facilitado acceso a formación, networking y visibilidad.

Este tipo de entornos son clave para conectar startups, inversores y corporaciones.

En este contexto, encuentros como Al Andalus Innovation Venture reflejan cómo el ecosistema del sur de Europa está integrando proyectos deep tech en sectores como salud, alimentación o energía.

La conexión entre ciencia y empresa es uno de los motores de este crecimiento.

Biotecnología, sostenibilidad y futuro

El caso de Ingredizymes muestra cómo la innovación puede surgir de la investigación científica y trasladarse al mercado con impacto real.

La combinación de biotecnología, sostenibilidad y personalización posiciona a este tipo de empresas en un punto estratégico dentro del ecosistema.

En un contexto donde la demanda de soluciones naturales y eficientes sigue creciendo, las spin-offs biotecnológicas tendrán un papel cada vez más relevante.

Porque en el nuevo ecosistema, innovar no es solo crear tecnología.
Es convertirla en soluciones que lleguen al mercado.