Eneko Rufino (Keepintax): «El tax lease es esa gasolina extra que puede aportar tiempo y caja a una startup»
Encontrar financiación en el momento adecuado es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta cualquier startup innovadora. Subvenciones, préstamos, rondas de inversión o venture debt forman parte de un abanico cada vez más amplio de posibilidades, pero existen otras fórmulas que todavía son poco conocidas dentro del ecosistema emprendedor.
Una de ellas es el tax lease de I+D+i, una herramienta de financiación que permite canalizar recursos privados hacia proyectos innovadores y que puede resultar especialmente relevante para compañías que todavía se encuentran en fases tempranas de desarrollo.
Para conocer mejor cómo funciona este instrumento hablamos con Eneko Rufino Bengoechea, Founder & Chief Growth Officer (CGO) de Keepintax, compañía especializada en la estructuración de operaciones de tax lease de I+D+i y participante en Al Andalus Innovation Venture 2026.
Keepintax presenta una larga trayectoria de más de 25 años en el mercado. ¿Cómo fue su origen? ¿Cómo ha cambiado el sector en estos años?
Keepintax se constituyó en 2021, pero por un equipo fundador que atesora una experiencia conjunta de más de 25 años estructurando operaciones de tax lease de I+D+i.
En los últimos años ha habido una proliferación de consultoras de I+D+i que han empezado a estructurar, así como de nuevas estructuradoras que se han introducido en el mercado, bien por iniciativa propia o bien por escisiones de players más antiguos.
Por un lado, esto ha hecho que el sector ahora sea más maduro y más conocido. Por otro lado, se ha perdido tecnificación a cambio de un mayor peso comercial. El tax lease es lo suficientemente complejo como para que no se pueda vender como un servicio de bajo valor añadido.
¿Cuál es vuestro papel en el ecosistema emprendedor?
Una startup con una idea innovadora se financia, principalmente, de aportaciones de FFF, de subvenciones competitivas y de rondas de financiación. El sistema fiscal incentiva, de manera incorrecta, la inversión en la ejecución de proyectos de I+D+i. Decimos de manera incorrecta porque el incentivo, para su aplicación, requiere de la existencia de beneficios.
De nada le sirve a una empresa tener muchos créditos fiscales para aplicar en el futuro si no es capaz de atravesar el “valle de la muerte”. Por ello, el tax lease, que es una herramienta de financiación a fondo perdido y no dilutiva, puede suponer el eslabón perfecto para poder avanzar en el TRL, sin tener que renunciar a parte de la propiedad.
Nosotros facilitamos esta financiación en uno de los momentos más clave de la vida de una startup innovadora.
¿Qué ventajas ofrece vuestro modelo frente a otras vías de financiación?
Como comentábamos, en una subvención pública existen limitaciones presupuestarias y existe concurrencia competitiva. Con el tax lease no se compite contra nadie. Si se ejecuta el proyecto en tiempo y forma, se accede a la financiación.
Si se tiene la suerte de contar con un préstamo bancario, o con uno de alguna institución pública, por muy blandas que sean las condiciones, en algún momento hay que devolverlo. La financiación obtenida del tax lease es a fondo perdido y no debe devolverse.
Las rondas de financiación son dilutivas en el capital y, en ocasiones, suponen la minoración de la libertad de acción de los founders. La financiación obtenida del tax lease no es dilutiva en el capital.
¿Qué papel desempeñan los inversores privados dentro de estas operaciones?
Lo primero que hay que hacer es una precisión terminológica. El inversor en una operación de tax lease no es un inversor al uso. En puridad, estaríamos hablando de un comprador de crédito fiscal o de un bonista.
Cuando participa en una operación de tax lease, está comprando crédito fiscal ajeno con descuento, obteniendo una rentabilidad financiero-fiscal, sin participar en el riesgo y ventura de la tecnología que ayuda a financiar.
A diferencia de lo que sucede en el ámbito de la cultura, con los contratos de financiación del artículo 39.7 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, no existe una rentabilidad tasada legalmente. Lo usual es que, para personas jurídicas, la rentabilidad bruta ronde el 25% y, para las personas físicas, el 30%.
Lo usual es que los inversores, más allá de la rentabilidad y de la componente de RSC de financiar proyectos innovadores, no tengan mayor relación con la startup. No obstante, a nosotros nos gusta poner en valor la herramienta del tax lease desde un punto de vista estratégico y no táctico.
Como ejemplo, con ASPRIMA, el Clúster de la Edificación y el Colegio de Arquitectos de Madrid hemos lanzado Fomentando el Futuro, que va por su tercera edición y busca que el sector inmobiliario financie la I+D+i del propio sector inmobiliario utilizando el instrumento del tax lease.
¿En qué momento del crecimiento de una startup tiene sentido plantearse acudir a vuestros servicios?
La clave de un tax lease está en ceder un derecho de crédito futuro con descuento en el presente. Esto quiere decir que, en tanto en cuanto se esté en TRL bajos y se espere aún un tiempo para generar ingresos, es un momento idóneo.
Cuando una startup está empezando, no suele reparar en los créditos fiscales que genera por I+D+i. La solución de monetización del cheque investigador no es satisfactoria. Hay que esperar un año antes de solicitarla, asumir gastos de certificación y consultoría, se evapora el 20%, existen gastos financieros de su anticipo y obligaciones de reinversión y mantenimiento de plantilla de 24 meses. Son demasiadas piedras en la mochila.
Muchas veces las startups intentan acelerar una ronda de inversión cuando aún les queda gasolina en el depósito. ¿Y si hubieran aprovechado esa gasolina con un tax lease, que les hubiera permitido conseguir algún hito relevante que les ponga en mejor situación frente a rondas o subvenciones posteriores?
Esa es la gran pregunta que ayudamos a resolver.
¿Cómo garantizáis la seguridad jurídica y reducís los riesgos?
En los últimos años, por parte de la Agencia Tributaria se han clarificado algunos aspectos de la aplicación y estructuración de operaciones de tax lease. Desgraciadamente, en este país, en lo que respecta a cuestiones tributarias, suele haber más seguridad jurídica ex post que ex ante.
Lo relevante es estructurar operaciones sólidas con rigor. Partiendo de la selección de la startup, de su proyecto, del proceso de certificación, de contratos que sean inteligibles y estén bien explicados a las partes, y de balancear los riesgos de la operación entre la parte desarrolladora e inversora.
A nosotros nos gusta utilizar el término de tax lease sostenible como vara de medir. Una operación es sostenible cuando está bien balanceada. Cuando una startup recibe una compensación justa al crédito que cede y, en consonancia, esto es posible cuando la rentabilidad de la operación para un inversor y para el estructurador es justa y razonable.
Adicionalmente, nosotros siempre aseguramos todas las operaciones con un seguro que funciona a modo de contingencia fiscal.
La suma de todos estos elementos, aplicados desde el rigor y el conocimiento de un equipo técnico altamente cualificado, permite que la operación sea lo más segura posible para todas las partes.
¿Qué características buscáis en los proyectos y por qué os eligen?
Lo más evidente es que los proyectos tienen que cumplir los requisitos previstos en el artículo 35 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades para ser considerados I+D+i, así como el proceso de certificación previsto legalmente.
Hay mucha startup innovadora que está lejos del cumplimiento de esos estándares.
Una vez cumplidos esos requisitos, nosotros no nos fijamos demasiado en requisitos cuantitativos. Nos gusta apostar por proyectos con independencia de su tamaño. Tenemos muchos clientes que se sorprenden cuando apostamos por ellos porque les han dicho que su proyecto no vale por tamaño.
Nos gusta ofrecer a nuestros clientes inversores proyectos sólidos y con un alto componente RSC. Sabemos que la rentabilidad es lo más importante para ellos, pero no lo único.
Tenemos una alta tasa de repetición entre las startups o desarrolladores que confían en nosotros. Les ofrecemos rigurosidad técnica, experiencia y conocimiento altamente cualificado, cercanía y acompañamiento.
El tax lease es un servicio complejo. Nosotros estamos a favor de democratizarlo y de hacerlo accesible para todo tipo de clientes, pero creemos que, en ese ejercicio, no debe perderse la rigurosidad. Hay veces que se confunde hacerlo sencillo con no explicar bien las consecuencias y los pros y contras de la herramienta.
En Keepintax, los primeros comerciales somos los socios, que somos fiscalistas y mercantilistas con muchos años de experiencia profesional, y somos nosotros los que, en última instancia, estamos dando el servicio, las explicaciones y el acompañamiento.
Por buscar un símil, me recuerda a los tiempos en los que salías de una entidad financiera habiendo firmado un préstamo con garantía hipotecaria, u otro producto derivado o complejo, valorando como elemento diferencial del servicio que hubiera sido rápido.
¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen las startups cuando buscan financiación?
Creo que los principales errores se encuentran en quemar fases y etapas demasiado rápido o acudir a destiempo a los instrumentos.
Pedir una financiación que se ha de devolver cuando no es el momento, quemar recursos en subvenciones que no se van a obtener o intentar levantar rondas de financiación sin estar preparados, quemando el mercado.
El tax lease es esa gasolina extra de recursos propios que te puede aportar tiempo y caja.
¿En qué sectores estáis observando una mayor demanda de financiación?
En los últimos años está habiendo un auge muy importante en materia de defensa con las tecnologías duales. Se ha pasado de que un inversor te vetara participar en este tipo de proyectos a que lo demanden.
El esfuerzo en subvenciones públicas está siendo muy grande, pero allí también el tax lease tiene un papel fundamental.
Por otro lado, la biotecnología siempre es un sector muy demandante y demandado por parte de inversores. Los proyectos de deep tech de verdad, IA… siempre hay proyectos innovadores que necesitan más financiación y más velocidad de ejecución.
¿Qué cambios serían necesarios para extender el uso del tax lease?
Sería muy deseable que, desde la Agencia Tributaria y el legislador fiscal, se fijaran las reglas del juego de un modo claro. Sin ir más lejos, en administraciones tributarias forales se hace el esfuerzo, ante instrumentos similares, de dictar instrucciones que establezcan lo que se quiere y lo que no se quiere.
Podría tener sentido ampliar el contrato de financiación de la cultura para la I+D+i, pero soy escéptico en ese sentido.
Una vez depurados los errores que se pudieron cometer en el pasado, hay que afirmar de manera taxativa que esta herramienta es relevante e importante. Todas las partes que intervienen en ella deben recibir un mensaje inequívoco de que la misma es segura y robusta.
¿Qué os ha animado a participar en Al Andalus Innovation Venture y qué esperáis conseguir?
La reputación de las ediciones previas y la nómina de partes del ecosistema que tienen apuntada en rojo la cita en el calendario.
Obviamente, esperamos conseguir clientes, pero también aumentar nuestra exposición en el ecosistema. Como decía al comienzo de la entrevista, cada vez hay más players en este mercado, pero queremos poder trasladar el mensaje de cómo somos y hacemos las cosas para que la experiencia de nuestros clientes pasados y futuros nos avale.
Keepintax, en Al Andalus Innovation Venture 2026
Keepintax estará presente en Al Andalus Innovation Venture 2026, que los días 22 y 23 de septiembre reunirá en el Pabellón de la Navegación de Sevilla a startups, scaleups, inversores, corporaciones e instituciones.
Eneko Rufino Bengoechea participará además en la mesa redonda “Modelos de financiación alternativa para las startups”, una conversación que abordará distintas vías para financiar el crecimiento empresarial más allá de las fórmulas tradicionales.
