Régimen 28 para scaleups: una oportunidad para la Península Ibérica

Julia Escudero

El Régimen 28 para scaleups empieza a ganar protagonismo dentro del debate europeo sobre competitividad y crecimiento empresarial. La propuesta, impulsada por la Comisión Europea dentro de su estrategia para startups y scaleups adoptada en 2025, busca reducir una de las principales barreras para las empresas innovadoras: la fragmentación regulatoria dentro del mercado europeo.

Aunque Europa se define como un mercado único, en la práctica muchas empresas que quieren expandirse a otros países se enfrentan a normativas distintas en ámbitos clave como fiscalidad, derecho laboral o insolvencia. Para las scaleups —empresas que ya han validado su modelo y buscan expandirse— esa fricción puede convertirse en un obstáculo estructural.

El origen del debate sobre el Régimen 28

El concepto de Régimen 28 ha sido analizado recientemente por el economista Pablo Vera, quien señalaba en un artículo publicado en El Confidencial que Europa sigue teniendo talento, universidades y capacidad de innovación, pero falla en el momento decisivo: convertir startups prometedoras en empresas capaces de competir globalmente.

Según Vera, el problema no es únicamente la financiación. También es el coste invisible de operar en un mercado que formalmente es único, pero que en la práctica funciona como veintisiete mercados distintos.

El Régimen 28 busca precisamente crear un “carril opcional” europeo que permita a las empresas innovadoras operar bajo un marco común que reduzca la incertidumbre jurídica y facilite su expansión.

El análisis completo puede consultarse en el siguiente artículo.

Un marco europeo para empresas en crecimiento

La propuesta que se está discutiendo en Bruselas incluye la posibilidad de crear una estructura jurídica europea específica —la denominada S.EU (Societas Europaea Unificata)— que permitiría a las empresas operar de forma transfronteriza con procesos digitales y ágiles, como la constitución en menos de 48 horas.

La iniciativa forma parte de la agenda de competitividad impulsada por la Comisión Europea y se integra dentro de la estrategia comunitaria para fortalecer el ecosistema de innovación del continente.

Más información sobre esta estrategia puede consultarse en la página oficial de la Comisión Europea.

El objetivo es claro: facilitar que las startups europeas puedan escalar dentro del propio continente con una facilidad comparable a la que tienen las empresas tecnológicas en Estados Unidos.

La oportunidad para España y Portugal

Si el Régimen 28 llega a consolidarse, algunos países podrían posicionarse como entornos especialmente atractivos para empresas en fase de crecimiento. En este contexto, tanto España como Portugal tienen la oportunidad de reforzar su posición dentro del ecosistema europeo.

Ser territorios “28 ready” significaría ofrecer un entorno donde crear, financiar y escalar empresas resulte sencillo desde el punto de vista regulatorio. Esto implica procesos administrativos ágiles, seguridad jurídica y un marco institucional orientado al crecimiento empresarial.

La Península Ibérica ya cuenta con varios factores que favorecen este posicionamiento: talento tecnológico, universidades y centros de investigación, un coste operativo competitivo y una creciente conexión con mercados internacionales.

Como analizábamos en nuestro artículo sobre emprender en el sur de Europa, el ecosistema ibérico está entrando en una etapa de madurez donde el objetivo ya no es solo crear startups, sino consolidar empresas capaces de crecer a nivel internacional.

Regulación, capital y ecosistema

El Régimen 28 no puede entenderse de forma aislada. Forma parte de un conjunto más amplio de iniciativas destinadas a reforzar el ecosistema europeo de innovación.

Por un lado, la Unión Europea está impulsando reformas relacionadas con la Unión de Mercados de Capitales para mejorar el acceso a financiación en fases de crecimiento. Por otro, distintos países están desarrollando políticas nacionales orientadas a atraer talento e inversión.

En este contexto, España y Portugal pueden jugar un papel complementario dentro del ecosistema europeo. Mientras ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga han ganado protagonismo en el ámbito tecnológico, Lisboa y Oporto se han consolidado como polos de innovación con creciente visibilidad internacional.

El papel del ecosistema emprendedor

Más allá del marco regulatorio, la capacidad de escalar empresas también depende de la existencia de ecosistemas dinámicos donde startups, inversores y corporaciones puedan colaborar.

Eventos como Al Andalus Innovation Venture reflejan precisamente esa evolución. El encuentro reúne cada año a startups, scaleups, inversores y grandes empresas de España y Portugal para debatir sobre innovación, financiación y crecimiento empresarial en la Península Ibérica.

En estos espacios se analizan muchas de las tendencias que hoy marcan el futuro del ecosistema europeo, incluyendo debates sobre regulación, inversión y escalabilidad.

Un momento clave para Europa

El desarrollo del Régimen 28 se encuentra todavía en fase de debate político y técnico. Se espera que la propuesta avance durante 2026, momento en el que los distintos países europeos tendrán que posicionarse y decidir cómo integrarla en sus sistemas nacionales.

La pregunta de fondo es clara: si Europa quiere competir globalmente en innovación tecnológica, necesita facilitar que sus empresas crezcan dentro del continente.

Para la Península Ibérica, el desafío es doble: aprovechar el nuevo marco regulatorio europeo y consolidar un ecosistema capaz de atraer talento, inversión y empresas en crecimiento.

Porque el futuro del emprendimiento en Europa no dependerá solo de crear startups, sino de convertirlas en compañías capaces de escalar y competir a nivel global.